El miedo a la locura es como el miedo a la muerte, siempre está ahí sin ser algo seguro y sin saber hacia donde puede llevarnos. Cuando uno la ha sentido y es capaz de volver toma conciencia del profundo abismo en el que ha podido caer, pues ha podido perderse en el olvido de su propia razón. La locura son pensamientos extraños, encerrarse en sí mismo, desconfiar demasiado, tener creencias erróneas, ver oir o sentir cosas que lo demás ni ven ni oyen ni sienten. La única locura aceptada es el amor.
El miedo a la locura siempre está ahí pero puede aceptarse y hasta se puede uno mofar de él igual que con la muerte. Lo peor es el proceso de adaptación. Cuando uno ha rozado el abismo el mundo le parece vacio de sensaciones, vacío de metas y de sueños. No hay energía que le llegue pues ha desconectado de él, ha roto el cabo que le unía a la nave y se queda pérdido en un oceano sin vida.
Lo peor sin lugar a dudas es el tedio, el hastío, la desgana y el enorme vacío.
La solución: peguele usted una patada a la cama todas las mañanas, hacer una parada en algún lugar bucólico y soleado, y quedar asiduamente con sus mejores amigos y con todo mi pesar también tiene uno que tomarse la pastilla.
Qué bonito :)
ResponderEliminarCuanta razón en tan pocas líneas...
ResponderEliminargenial, sigue asi, te expresas muy bien introduciendo lo filosófiico en tu poesia, escribes genial un abrazo juanjo
ResponderEliminarme han pasado un contacto para que sepas cómo moverte por sevilla, para recitales y demás. Besos y ánimo
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