Al viajero


Al viajero

lunes, 28 de febrero de 2011

Necesito que estés aquí

Necesito que estés aquí
necesito que subas mi cabeza a las estrellas
y que recorras con tu lengua mi cuello
como una serpiente húmeda amarilla y negra
necesito que estés aquí
para perder mi olfato en tu cuerpo
extracto de chocolate 
penetrante como el olor a cuero
necesito que estés aquí y recorrer tu piel
como una yegua parda que galopa por montañas de lava y hielo 
sedienta por un viento de salvia y hierva 
necesito que estés aquí
y lamer de tu escorzo la espuma de sándalo y ébano
con caricias de mariposas postrarme a tus pies desnuda y con antojos
aliviándome en tu pecho la herida del alma rota en dos
que busca edificarse con el barro que mana de tu pecho
para encerrarte entre las alas de este lujurioso incendio
y acabar con la demencia de perder la mirada en tu brumoso y lejano cuerpo


A Ana
  


martes, 22 de febrero de 2011

Más al Sur

- Prefiero a veces nuestro silencio
temo desgastar palabras
y descochar otras tantas. -

Mi añoranza esta colmada en el abrazo
de lazos ardientes y terciopelo
el suspiro retenido a tientas busca tu beso
en alucinaciones de carne y hueso
porque el señuelo que picamos no tiene hueso
y la caverna de mi cuerpo espera tu eco
para que penetre hasta la flor rupestre del sentimiento

- Prefiero a veces que me esperes más al sur
para poder tener destino. -

A Ana.

miércoles, 16 de febrero de 2011

El Tedio

Ahora
en la cama
como un cadaver inerte y frío
mis ojos se pierden en la nada
y la nada que atrae a la nada
me envuelve

la melancolía me vela pero no me toca
la soledad está presente pero no me acaricia
mi piel no siente el hormigueo de la sangre
mis manos cuencos de hielo portan el vacio y el tedio
como un faraón sus bastones a la tumba

Ahora
te recuerdo
haciendo un esfuerzo
desde esta losa que es mi cama me tenso
inyectada la anestesia 
que como malaría me deja rígidos los sueños 
y me convierto en una Dafne congelada que huye de su destino
pero me ha dado tiempo a pensarlo:  
- ya no te extraño -
 - ya no te retengo en el pensamiento -
te he lanzado junto con mi cuerpo
al vacio y al tedio. 

martes, 1 de febrero de 2011

La locura

   El miedo a la locura es como el miedo a la muerte, siempre está ahí sin ser algo seguro y sin saber hacia donde puede llevarnos.  Cuando uno la ha sentido y es capaz de volver toma conciencia del profundo abismo en el que ha podido caer, pues ha podido perderse en el olvido de su propia razón.  La locura son pensamientos extraños, encerrarse en sí mismo, desconfiar demasiado, tener creencias erróneas, ver oir o sentir cosas que lo demás ni ven ni oyen ni sienten. La única locura aceptada es el amor.
 El miedo a la locura siempre está ahí pero puede aceptarse y hasta se puede uno mofar de él igual que con la muerte. Lo peor es el proceso de adaptación. Cuando uno ha rozado el abismo el mundo le parece vacio de sensaciones, vacío de metas y de sueños. No hay energía que le llegue pues ha desconectado de él, ha roto el cabo que le unía a la nave y se queda pérdido en un oceano sin vida.
Lo peor sin lugar a dudas es el tedio, el hastío, la desgana y el enorme vacío.
  La solución: peguele usted una patada a la cama todas las mañanas, hacer una parada en algún lugar bucólico y soleado, y quedar asiduamente con sus mejores amigos y con todo mi pesar también tiene uno que tomarse la pastilla.