Hay momentos en los uno mismo entra en lucha
es entonces cuando los pies rebotan contra el asfalto
y al aspirar el aire éste se condensa como humo de caldera
Hablo de cuando uno intenta estar en todas las cosas
pero por suerte la templaza se revela
y mientras tiramos del intelecto hacia arriba
la calma atrincherada en nuestras piernas coge impulso y salta
para envolver en un abrazo de ternura nuestros humores
Hablo de cuando el mundo se nos presenta extravagante y los sonidos chirrían
siendo como manotazos las palabras desde nuestras pupilas
uno busca desesperado con la mirada conectar con otro
pero esos destellos celestiales no suelen bajar de allá arriba
Cuando uno ha pretendido estar atento hasta de uno mismo
atendiendo a sus palabras
a los viandantes de las grandes metrópolis
a los pasados que embriagan la mirada
a los presentes que no ve pero que están en alguna parte
entonces uno no se logra enterar absolutamente de nada
y se queda rebotando los pies por la calle hasta altas horas de la noche
insaciable y atolondrado da infinitas vueltas en la cama
y finalmente
cansado
se rinde a Morfeo.