Llegar a la ciudad
bajarse del tren
salir de la estación
y notar el silencio
silencio de afectos
de conocidos
de nombres propios
Un vacio que se apodera de mis oidos
lugar donde las aceras se me unen abarrotadas de posibles ladrones
violadores
asesinos
Con un miedo agarofóbico
mis ojos, vijias temblorosos
van cambiando de frente
y rehuyen las miradas fijas de acechantes lobos
Estoy sola
para mi alivio
para mi cobardía
Estoy he llegado
Y mientras recito en mi memoria la gran ciudad me ha tragado
y ya soy una soledad más sin nombre propio ni historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario